Seamos honestos, el choque térmico entre el calor del hogar y el frío de los pasillos de la universidad o del hospital es brutal.
Para los estudiantes de Medicina y Enfermería, enero no es solo un cambio de año en el calendario; es el cambio de “modo descanso” a “modo alerta máxima”. Ya sea que regreses a las aulas para dominar la Fisiopatología o que estés por pisar un servicio de Urgencias para tus prácticas clínicas, la transición requiere estrategia.
A continuación, te compartimos una pequeña guía integral para recuperar el ritmo académico y sobrevivir con dignidad el regreso a las clases y las rotaciones clínicas.
I. Recalibrando el Cerebro: El Regreso a la Teoría y Práctica
Tu ritmo circadiano probablemente esté invertido o desequilibrado. Es hora de aplicar la fisiología que estudias en ti mismo.
1. Higiene del Sueño (de verdad)
Sabemos que en nuestra carrera el sueño es un bien escaso, pero en las semanas previas a exámenes o guardias, es innegociable.
- La regla de los 3 días: Empieza a despertar a tu hora “de hospital” (ej. 5:00 a. m.) tres días antes de entrar. No lo intentes el mismo día, o tu rendimiento cognitivo será equivalente al de una intoxicación etílica leve.
- Melatonina natural: Evita pantallas una hora antes de dormir. Necesitas esa arquitectura del sueño REM para consolidar la memoria a largo plazo.
2. Triaje Académico
No intentes leer todo el Harrison o el tratado de Enfermería Quirúrgica la primera semana.
- Prioriza: Revisa el temario y detecta los “temas filtro” (aquellos que si no entiendes, no entenderás nada de lo que sigue). Repasa los temas más vistos en el servicio por el que rotarás.
- Estudio activo: Olvida la relectura pasiva, no solo podrías aburrirte, llenar tu cerebro de información podría hacer que el resultado sea contrario a lo que esperas. Usa Active Recall y Spaced Repetition (Anki es tu amigo). Tu tiempo es limitado; haz que cada hora de estudio cuente el doble.
II. Territorio Hostil (y Hermoso): El Inicio de Prácticas Clínicas
Entrar al hospital es el momento de la verdad. Aquí dejas de ser un estudiante pasivo para convertirte en parte del equipo de salud. Aquí tienes las claves para destacar (y no estorbar).
1. El “Kit de Supervivencia” de Bolsillo
Tu uniforme debe ser una armadura funcional, y tu equipo médico las armas de batalla. Asegúrate de llevar siempre:
- Estetoscopio y baumanómetro: Asegúrate de que sabes utilizarlos y si aún no los dominas, practica.
- Tijeras de botón y cinta médica: Oro puro a la hora de las curaciones.
- Plumas (Bolígrafos): Lleva al menos los tres colores principales: negro, rojo y azul. Además recuerda tener siempre una para ti, una para prestar (que nunca volverás a ver) y una de repuesto en tu mochila.
- Libreta de notas pequeña: Anota todo, sí, todo (nunca sabes cuándo podrías necesitar cierta información o dato). Dosis, nombres de pacientes, pendientes, preguntas para investigar después. No confíes en tu memoria bajo estrés.
- Etiqueta: Entre tanto movimiento en el hospital, las cosas se pueden perder, etiqueta con cinta o marca de alguna forma tus equipos con tu nombre y universidad, para que sea más fácil identificarlos y recuperarlos en caso de extravío.
2. Jerarquía y Humildad: Las “Soft Skills”
La medicina y la enfermería son disciplinas jerárquicas y muchas personas se sienten ofendidas si creen que no respetas su posición en el servicio hospitalario, y aunque no sea tu intención es mejor siempre recordar nombres y jerarquías en el hospital.
- Preséntate: Al llegar a un servicio, preséntate con la enfermera responsable y el médico adscrito. Un “Buenos días, soy [Nombre], estudiante de [Carrera] y vengo a rotar en este servicio” abre muchas puertas desde el inicio.
- Enfermería es tu mejor aliado: Como estudiante de medicina debes recordar que enfermería no está subordinada a ti (y menos si eres estudiante). El personal de enfermería es parte fundamental del equipo y conoce el hospital, los pacientes y los trucos del servicio mejor que nadie. Sé respetuoso y aprende de ellas; pueden salvarte de muchos errores y apoyarte cuando lo necesites.
- Proactividad con límites: Ofrécete a tomar signos vitales, realizar curaciones simples o llevar muestras al laboratorio. Pero nunca realices un procedimiento para el que no te sientas capacitado sin supervisión. “No sé hacerlo, ¿me podría enseñar?” es una frase que demuestra responsabilidad, no ignorancia.
3. Bioseguridad: Tu Primera Línea de Defensa
Venimos de vacaciones, pero los virus y bacterias no descansan.
- Lavado de manos: No es opcional, practícalo las veces que sea necesario. Repasa los 5 momentos de la OMS. Hazlo hasta que sea un reflejo medular.
- Fómites: Tu celular es un vector de contaminación. Límpialo con alcohol frecuentemente y nunca lo uses con guantes puestos. No salgas con tu bata puesta a la calle, sentirte orgulloso de tu carrera es válido, pero no el regresar al servicio con virus y bacterias externos.
III. Autocuidado: El Paciente Olvidado Eres Tú
Es irónico que quienes estudiamos en el área de la salud seamos los peores cuidándonos. Para aguantar la segunda mitad del ciclo escolar y las rotaciones, necesitas combustible de calidad.
1. Nutrición de Guerrilla
La comida dentro o fuera del hospital no siempre es saludable ni barata.
- Meal Prep: Dedica tiempo a preparar alimentos. Tuppers con proteínas y carbohidratos complejos te salvarán de vivir a base de galletas y café instantáneo.
- Hidratación: Lleva una botella de agua grande. Entre pases de visita y procedimientos, es fácil pasar 6 horas sin beber agua.
2. Descompresión Emocional
Verás cosas difíciles. Dolor, sufrimiento y pérdida.
- Habla: No te guardes las experiencias traumáticas. Háblalo con tus compañeros; ellos entienden el contexto mejor que tu familia y si lo consideras necesario platícalo con la jefatura de enseñanza del hospital o el área de psicología de la universidad.
- Vida fuera del hospital: Mantén al menos un hobby que no tenga nada que ver con la salud. Necesitas recordarle a tu cerebro que existe un mundo fuera de la enfermedad.
Conclusión
El camino es largo y la pendiente es pronunciada, pero la vista desde la cima vale la pena. Esta segunda mitad del año escolar traerá desveladas y estrés, pero también traerá ese momento en el que entenderás un diagnóstico difícil o recibirás el “gracias” de un paciente que hará que todo valga la pena.
Lava tu uniforme, prepara tu mochila y ajusta tu reloj. ¡Éxito en esta gran aventura!


































